GANADO DEPORTIVO
Con motivo del XIII MUNDIAL DE COLEO versión 2009, presento unas reflexiones sobre la base ganadera para desarrollar ese deporte.
En la década del cincuenta, Arauca –Arauca del 4 al 8 de diciembre se festejaban las fiestas de santa Bárbara (tradición que continúa), y sobre la avenida Olaya Herrera, zona centro del poblado, se erguía la manga de coleo, construida en guadua destacándose su palco de honor al que ascendían las personalidades e invitados de ese municipio.
Fue en esta misma ciudad donde a finales de la década del ochenta se inició la primera manga de coleo con graderías en concreto en Colombia e impulsó el “primer mundial de coleo” y se acuñó la frase “cacho en la manga” cuando se soltaban los toros, por el folclorista y locutor Ismael Tovar, gran promotor en la región de este bello deporte llanero.
Es de resaltar que el coleo que venía como influencia del hermano país Venezuela, había traspasado la frontera colombiana a través del llano araucano, recorrería al Casanare para llegar a radicarse en el departamento del Meta, quien lo acogió como propio y que hoy día le ha dado el realce que éste se merece.
No obstante se hace necesario referirse a algunos aspectos de la evolución que han tenido los tres protagonistas de este ejercicio:
Los jinetes pasaron de ser aquellos aficionados llaneros pies descalzos, muchas veces descamisados, a verdaderos deportistas de botas, guantes y cascos.
Los mejores caballos de trabajo utilizados en los hatos o fundos llaneros que llegaban ha estas fiestas, fuero reemplazados por los bien cuidados veloces cuarto de milla.
Y los toros que dieron origen a este entretenimiento fueron los criollos llaneros; pequeños, con cachos, pero ágiles, con pique, que caían pero se paraban de inmediato para continuar sin receso su carrera veloz y en algunos casos por su cimarronera para arremeter contra los caballos, personas o barandas de la manga, lo que en esa época contribuía al espectáculo.
Como los hatos de toros criollos se fueron acabando, apareció el cebú-brahmán que venía en ascenso; pesado, lento, frágil de huesos, temperamental, se encalambra por estrés y en algunos casos el trajín les produce ataques cardiacos que los llevan a la muerte.
Si la tauromaquia requiere de toros de lidia, para el coleo, por que no rescatar el criollo araucano, casanareño y/o san martinero; mejorarlos y seleccionarlos, lo que nos permitirá conseguir unos bovinos atletas, fuertes de estructura ósea, (patas, costillas, cachos), perfectamente formados, balanceados entre su musculatura, tendones, cuartos y osamenta; ágiles, rápidos, inteligentes, de reflejos, listos para la prueba siguiente, que aguantan de todo hasta el maltrato, pero sobretodo nobles, logrando así con ellos el verdadero GANADO DEPORTIVO que el coleo necesita.
Arq. CARLOS ANTONIO REYES URIBE
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